La figura del líder empresarial suele variar según el tipo de compañía, sus metas, su organización interna y el campo comercial en el que se desenvuelva.

Los estilos de dirección que se han venido utilizando a lo largo del tiempo son, en la práctica, bastante importantes para realizar la toma de decisiones que se debe llevar a cabo en la dinámica diaria habitual de cualquier empresa presente y futura. El estilo que sea empleado siempre va a mediatizar esa decisión que se deba tomar, en cualquier tipo de empresa que se pueda llegar a practicar. Esto es así porque el estilo de dirección resulta ser la línea primaria que sirve como marco de actuación en las tomas de decisiones finales que se deben adoptar en cualquier tipo de empresa.

No es lo mismo ser un jefe que un líder

No es lo mismo ser un jefe que un líder

Por ello se exponen a continuación uno de los estilos de dirección que vienen a mediatizar el liderazgo, que se han venido desarrollando hasta la fecha en las empresas y que han sido explicados a todos los estudiosos del área de la gestión empresarial. La dirección es una de las áreas en las que se divide el management empresarial, y que ya definió hace más de cien años Henry Fayol, turco nacido en Constantinopla, en su libro Administración industrial y general, publicado en el año 1916.

El estilo de dirección autocrática

Consiste en una manera de dirigir en la que se realiza esta función, de forma en que nunca se consulta nada a los subordinados. Por ello, se impone cualquier norma por parte de la dirección, teniendo solamente en cuenta su propio criterio. En una empresa así, de esta manera, se pierden totalmente las percepciones que pueden ser de interés, y que puedan llegar a aportar los trabajadores. Como consecuencia de ello es posible que en muchas ocasiones no se pueda llegar a la eficiencia por este motivo. Además, este estilo suele crear climas laborales que no son los adecuados para un desarrollo de la empresa, empujado también, por sus propios trabajadores.

empresaEste estilo de dirección es el utilizado en grandes y medianas empresas en las que, realmente, la dirección general no suele ser percibida por el trabajador, dado que puede encontrarse localizada fuera del ámbito habitual que puedan tener los trabajadores, o incluso fuera del propio país. Puede llegar a tener un cierto motivo para su implementación, pero se debe tener siempre en cuenta que los problemas que puede presentar este estilo, señalados anteriormente, se darán de manera ineludible a lo largo del tiempo, más tarde o más temprano, y además ocasionarán una pérdida del nexo entre el trabajador y la dirección, que sin duda redundará en una ausencia de integración de los trabajadores, en lo que es la empresa en sí. Esta integración resulta ser importantísima para poder establecer un debido proceso de mejora continua en cualquier empresa, que pueda dar lugar a la excelencia empresarial, necesaria para poder competir en los mercados.

Se debe señalar que en una pequeña empresa este estilo de dirección no tiene mucho sentido, ya que abocará a que exista un clima laboral que redunde en que la empresa no tenga integrados nunca a los trabajadores en los objetivos perseguidos.

En una gran, mediana y/o pequeña empresa que utiliza el estilo de dirección autocrática, su operatoria habitual bien pudiera ser la de una dinámica en la que la manera del trabajo que deba realizarse, para cualquier labor en general, no tenga nunca una participación directa del trabajador y sea por ello siempre dirigida por la dirección. De esta forma, evidentemente, el trabajador nunca podrá entrar en una dinámica de integración real dentro de lo que es en sí la empresa